Miguel Ángel García es padre de una hija con inteligencia límite y forma parte del Patronato de la Fundación Kyrios desde hace un año. Su vinculación con la entidad nace de la experiencia familiar y del deseo de contribuir a que otras personas y familias encuentren los apoyos, la orientación y las oportunidades que él mismo ha valorado a lo largo de los años. Durante este tiempo ha participado activamente en la vida de la Fundación y ha formado parte de la comisión encargada de evaluar el desarrollo del actual Plan Estratégico y proponer nuevas líneas de futuro. Hoy conversamos con él sobre su experiencia como padre, su primer año como patrono y los retos que imagina para Kyrios en los próximos años.
Fundación Kyrios: ¿Podrías contarnos un poco sobre ti y cómo llegaste a la Fundación Kyrios?
Miguel Ángel: Mi historia con la Fundación Kyrios empieza desde la vulnerabilidad y la búsqueda de un entorno seguro y esperanzador para mi hija. Cuando te enfrentas a realidades complejas como la inteligencia límite, al principio te sientes muy solo, perdido en un laberinto de dudas e incertidumbres. Llegar a Kyrios significó encontrar una red de apoyo donde comprendían perfectamente lo que vivíamos en casa sin necesidad de dar explicaciones. Con el tiempo, esa gratitud se transformó en un compromiso firme de devolver de alguna manera todo ese cariño y apoyo recibido.
FK: Como padre de una persona con inteligencia límite, ¿cómo ha sido vuestro recorrido familiar y qué aprendizajes te ha dejado esta experiencia?
MA: Ha sido un camino de luces y sombras, de aprendizaje constante y, sobre todo, de resiliencia. Al principio te enfrentas al miedo por su futuro, a la incomprensión de una sociedad no está diseñada para ritmos diferentes y a la frustración de ver los obstáculos con los que tropieza. Pero, por encima de todo mi hija nos ha regalado una mirada de la vida sin filtros, basada en la honestidad, la bondad pura y una capacidad infinita de superación ante la adversidad. Creo que el éxito no se mide en grandes metas que se ajustan a un estandar, sino en cada pequeño paso que se consigue.
FK: ¿Cómo ha influido Kyrios en la vida de tu hija y también en la vuestra como familia?
MA: Principalmente en saber que no estás solo, compartir vivencias con otros padres que transitan tu mismo camino, y ver que tu hija cuenta con profesionales que lo miran con el corazón y con profesionalidad es algo que te devuelve la paz. Kyrios nos da tranquilidad, herramientas y, sobre todo, una comunidad con la que compartir experiencias y vivencias.
FK: Hace un año te incorporaste al Patronato. ¿Cómo has vivido esta primera etapa y qué es lo que más te ha sorprendido al conocer la entidad desde dentro?
MA: Pues está resultando una mezcla de respeto, vértigo e ilusión. Pasar al Patronato me ha permitido ver la inmensa complejidad que hay detrás. Lo que más me ha conmovido es la pasión y el compromiso absoluto que hay en cada persona que forma parte de la entidad, desde el equipo directivo y los profesionales hasta los compañeros del propio patronato. Compruebas que es un proyecto vivo, impulsado donde hay mucho de vocación y de deseo irrenunciable de transformar vidas.
FK: ¿Qué te animó a asumir esta responsabilidad y qué esperas poder aportar a Kyrios?
MA: Sentí que debía dar un paso al frente y aportar mi granito de arena cuando me ofrecieron formar parte del Patronato. Espero aportar mi mirada de padre que me ayuda a no olvidar jamás que detrás de cada decisión estratégica hay personas con nombres, apellidos, sueños y familias que confían en la Misión de La Fundación.
FK: Este año has participado en la comisión de evaluación y propuesta del Plan Estratégico. ¿Qué te ha aportado esta experiencia y qué ha significado para ti formar parte de este proceso?
MA: Para mí ha significado una gran responsabilidad, pero también una oportunidad de tener una visión más amplia del funcionamiento y los retos de que conlleva la gestión y gobernanza de la entidad. Ver cómo diferentes sensibilidades y experiencias nos unimos para debatir, construir y soñar hacia dónde queremos llevar a Kyrios en los próximos años ha sido una de las experiencias más gratificantes que he tenido.
FK: Tras analizar la evolución de la Fundación y escuchar a tantas personas vinculadas a ella, ¿qué aspectos consideras más importantes para seguir avanzando en los próximos años?
MA: Además de cuplir fielmente con los preceptos de La Misión, considero fundamental tres pilares:Primero, la sostenibilidad y el fortalecimiento institucional, asegurando que los recursos lleguen donde de verdad se necesitan. Segundo, la innovación en los apoyos a lo largo de todo el ciclo vital, porque las necesidades de nuestros hijos cambian a medida que crecen y envejecen, y debemos estar preparados para acompañarlos en cada etapa, incluida la tan temida vida adulta y el envejecimiento. Y tercero, y no menos importante, la visibilidad y la incidencia social. Necesitamos seguir derribando muros, prejuicios y barreras invisibles en la sociedad para que la inteligencia límite deje de ser una gran desconocida.
FK: Desde tu doble mirada como padre y patrono, ¿cuáles crees que son hoy las principales necesidades de las personas con inteligencia límite y de sus familias?
MA: La inteligencia límite es una discapacidad muchas veces invisible, y esa invisibilidad es su mayor trampa. En mi opinión, las principales necesidades pasan por que ellos tengan oportunidades reales de inclusión laboral en entornos ordinarios con apoyos adecuados, fomento de una autonomía real que les permita tomar sus propias decisiones, y espacios seguros de socialización y ocio donde no sufran exclusión.Para las familias un respiro real y accesible, orientación psicológica y jurídica en los primeros momentos tras un diagnóstico y, sobre todo, la tranquilidad de saber que van a tener personas a su lado, en el futuro, cuando los padres ya no estemos.
FK: ¿Cómo imaginas el futuro de la Fundación Kyrios?
MA: Imagino una Fundación Kyrios como entidad referente en el apoyo a la toma de decisiones de las personas con inteligencia límite y capaz de influir en las políticas públicas y en la conciencia social y continuando como ese refugio cálido, profesional y lleno de vida donde nadie se sienta jamás solo ni desplazado.
FK: Por último, ¿cuáles son tus tres pasiones secretas?
MA: Hacer una ruta en moto un sábado por la mañana. Me gusta sentir la sensación de libertad, de que puedo llegar donde quiera.
Cocinar un domingo en compañía tomando una cerveza.
Mis clases de spinning. Es la actividad con la que canalizo toda la adrenalina y salgo renovado.











