Cada persona con inteligencia límite necesita apoyos diferentes para desarrollar su proyecto de vida. Identificar esas necesidades, potenciar sus capacidades y acompañar su crecimiento personal es una parte fundamental del trabajo que realiza la Fundación Kyrios. Hablamos con Lucía Del Val, Responsable de Apoyo al Bienestar y la Salud, sobre este proceso de acompañamiento y sobre los aprendizajes que ayudan a construir un futuro con mayor autonomía y confianza.
Fundación Kyrios: ¿Podrías contarnos un poco sobre ti y cómo llegaste a la Fundación Kyrios?
Lucía del Val: Desde que acabé mi etapa formativa, he trabajado con personas con discapacidad intelectual en otros recursos. Primero, realicé prácticas durante la carrera y desde el inicio tuve claro que quería continuar desarrollándome en este ámbito. El proyecto de la Fundación me pareció interesante desde que lo conocí y me sorprendió el alto grado de compromiso de la entidad con los derechos de las personas con discapacidad. Trabajar con personas con inteligencia límite e intervenir en su entorno tiene un impacto positivo en su calidad de vida y es algo que me llena como persona y como profesional.
FK: ¿En qué consiste tu trabajo como Responsable de Apoyo al Bienestar y la Salud?
LDV: El objetivo de mi trabajo es acompañar a las personas con inteligencia límite a tomar buenas decisiones en el ámbito de la salud y las relaciones. Es importante conocer la red de apoyo de cada persona, facilitar el acceso a recursos sociosanitarios garantizando que tenga cubiertas las necesidades a nivel de salud y bienestar, así como la coordinación con otros profesionales. Además, es imprescindible el acompañamiento a citas médicas o el conocimiento en profundidad del entorno de la persona, entre otros.
FK: Cuando una persona comienza a recibir apoyos en Kyrios, ¿cuáles suelen ser las primeras cosas que trabajáis juntos?
LDV: Lo primero que hacemos es realizar una valoración para detectar las necesidades de apoyo. Cada persona es única y la intervención debe adaptarse al máximo a cada situación. El punto de partida es valorar si la persona se conoce a sí misma, si conoce su diagnóstico, explorar su nivel de autonomía en el cuidado de la salud y cómo se relaciona con otras personas y con el entorno. A partir de este momento, se detectan objetivos de trabajo y se planifica la intervención.
FK: ¿Qué habilidades o herramientas intentáis que las personas adquieran para desenvolverse mejor en su vida diaria?
LDV: Intentamos que la persona adquiera autonomía para cuidar de su salud, tanto física, como mental. Valoramos en qué grado se hace cargo del seguimiento en este ámbito: si es capaz de gestionar sus citas médicas, si necesita acompañamiento, si conoce los protocolos de actuación ante situaciones médicas, si entiende bien los mensajes que le dan, si conoce a los profesionales sanitarios que le atienden y pide ayuda cuando lo necesita, etc.
En cuanto a las relaciones, pretendemos que las personas con las que intervenimos se relacionen de una manera saludable con las personas de su red de apoyo, que pidan ayuda u orientación cuando existan situaciones sociales que no sepan interpretar y que sean capaces de identificar situaciones de riesgo, anticipando las posibles consecuencias de sus decisiones.
Por otro lado, es importante que conozcan su entorno y los recursos disponibles para promover su participación plena en comunidad.
FK: A lo largo del proceso conocéis muy bien a cada persona. ¿Cómo se determinan qué apoyos puede necesitar ahora y en el futuro?
LDV: Algo que considero primordial de la intervención que realizamos es la diferenciación entre ámbitos en los que la persona puede necesitar apoyo: económico, empleo, o bienestar y salud. No todos necesitan los mismos apoyos, ni con el mismo grado de intensidad o frecuencia. En la parte de bienestar y salud, se trata de detectar el margen de mejora en la adquisición de autonomía en las cuestiones mencionadas. Una vez hemos conocido en profundidad a la persona y trabajado con ella una serie de objetivos, determinamos la evolución que ha tenido, así como sus necesidades de apoyo permanentes, aquellas para las que debe contar con apoyo u orientación a lo largo de toda su vida.
FK: ¿Qué importancia tienen aspectos como el autoconcepto o la toma de decisiones en vuestro trabajo?
LDV: Creo que tener un autoconcepto ajustado implica conocerse bien, reconocer las propias capacidades y también identificar las dificultades o los apoyos que uno puede necesitar. En nuestra intervención dedicamos mucho tiempo a trabajar este aspecto porque es la base para adquirir una mayor conciencia sobre uno mismo, lo que facilita la toma de decisiones. Cuando una persona no es consciente de sus dificultades, es mucho más difícil que pida ayuda o busque orientación para tomar decisiones importantes.
FK: ¿Cuál es el reto más frecuente que encuentras en las personas a las que acompañas?
LDV: Pese a que las personas con las que trabajo tienen dificultades compartidas, el reto sin duda está en la diversidad. Cada persona es diferente y, por lo tanto, cada plan de intervención debe serlo también. Analizar la realidad de cada caso es algo complejo y estimulante a la vez. Además, supone un gran reto de aprendizaje diario.
FK: ¿Qué avances o logros te hacen sentir más orgullosa de tu trabajo?
LDV: Ver que mi trabajo tiene impacto sobre la calidad de vida de las personas cuando, por ejemplo, valoramos el grado en el que se consiguen los objetivos de cada plan personal de apoyo y vemos que hay evolución positiva y que la intervención da sus frutos o cuando una persona adquiere herramientas que le enseñamos desde aquí y las pone en práctica en su vida diaria.
FK: ¿Cómo imaginas el futuro de la Fundación Kyrios?
LDV: Continuando como hasta ahora y acompañando cada vez a más personas. Al tener una misión tan clara y definida, me imagino a Kyrios creciendo en la misma dirección y mejorando a lo largo del camino.
FK: Por último, ¿Cuáles son tus tres pasiones secretas?
LDV: Me gusta mucho bailar y disfruto escuchando música indie y yendo a conciertos. Pero lo más importante para mí es pasar tiempo con mi familia y mis amigos. Cualquier plan acompañada de las personas que me rodean es especial para mí.











